La iniciativa de 16 millonarios franceses que pidieron un impuesto a los ricos para contribuir a la salida de la crisis está haciendo escuela en Alemania, la locomotora económica europea, donde viven más de 90.000 personas que tienen ingresos anuales de más de cinco millones de euros y dos millones superan los 500.000 euros. Un exclusivo grupo de 54 acomodados ciudadanos germanos ha revivido ahora una iniciativa que nació en 2009 y dado a conocer un manifiesto donde pide que se introduzca un impuesto extra del 5% durante dos años para todas las personas que ganen más de medio millón de euros. El manifiesto fue respaldo en los últimos días por cuatro destacados millonarios germanos.
Los firmantes aseguran que su contribución voluntaria podría acabar con el problema de déficit en el país y darle una nueva imagen solidaria a la nación, donde el 70% de la riqueza esta en poder del 10% de la población y donde las estadísticas oficiales señalan que, cada año, los sectores de menos ingresos observan con impotencia cómo se acercan al umbral de la pobreza.
«Es una vergüenza la situación política a la que hemos llegado. Somos los ricos los que pedimos pagar más impuestos ya que los políticos no hacen su trabajo», admitió ante las cámaras de televisión Dieter Lehmkuhl, un médico retirado e impulsor de la propuesta original.
Pero la oferta, a diferencia de lo que ocurrió en Francia, donde el Gobierno aprobó un impuesto extra del 3%, está condenada al fracaso. La propuesta fue rechazada por los tres partidos que integran la coalición de gobierno, que recibieron el apoyo de la poderosa confederación de Industrias del país, BDI.
El rechazo de los tres partidos tiene una raíz política. El Gobierno ya prometió que bajaría los impuestos en 2013, como parte de una interesada estrategia destinada ganar las elecciones nacionales y de asegurar la reelección de la canciller Angela Merkel.
Fuente: el norte de castilla
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